Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva
MINAS DE RIOTINTO, LA MEMORIA QUE FUE
ÁNGEL ROMERO ROMERO

Impresión digital sobre papel, 135 x 85 cms.
La idea de fotografiar las minas de Riotinto la he tenido siempre muy presente, es en este lugar donde empiezo a tomar mis primeras fotos, imágenes que poco o nada tienen que ver con estas, el zoom era casi una obsesión y la idea de descontextualizar elementos hacia de mi objetivo 70 mm. un aparato casi irrisorio, deseaba más un microscopio que una cámara fotográfica.
Pasa el tiempo, voy a Huesca a estudiar fotografía y es a principios del año dos mil, justo después de acabar el trabajo `Clubs, arquitecturas del deseo', cuando las minas se convierten en una obsesión. Empiezo a trabajar, la idea era crear una serie de fotografías, y sobre ellas un texto impreso relataba sucesos acontecidos en un pasado más o menos reciente, ya aquí está muy presente el concepto de paisaje humanizado, el resultado me convence, pero es al mostrárselo a amigos ajenos a ese pasado cuando me doy cuenta que el resultado es demasiado frío, no entienden absolutamente nada.
Dejo
pasar el tiempo, y es quizás buscando la aprobación de éstos, mis críticos
particulares, cuando comienzo un proyecto situado en el polo opuesto del
anterior, mi perro Moisés, y yo, seríamos los primeros seres enviados a Marte.
Este tipo de trabajo iba muy en la línea de los realizados por mi admirado Joan
Fontcuberta, pero pronto abandono, no es ni mi trabajo ni m¡ discurso. Sigo
dándole vueltas pero quizás el problema no es el cómo contar, sino el qué
contar, y es a partir de aquí desde donde se construye este trabajo.
Nuestras percepciones del paisaje y posturas ante la naturaleza están influenciadas por el contexto particular en el que hemos crecido. Casi todos los terrenos transformados por el hombre tienen una memoria que dialoga con la nuestra, la provoca y la despierta, tienen una memoria histórica, el paisaje toma una dimensión temporal y el hombre esta confrontado cada día a las huellas de un pasado que en su propio recorrido reencuentra.
En el paisaje de las minas de Riotinto esto no se cumple, el paisaje ha estado siempre sometido a un cambio constante, un proceso de transformación y destrucción, lo que según mi propia teoría, provoca un estado o momento de no-memoria sobre el elemento paisaje.
El no reconocimiento por parte del espectador de muchos de los elementos paisajísticos, hace pensar a éste que forman parte de una realidad virtual, lo que va en consonancia con el no reconocimiento del elemento paisaje de estas tierras por parte de sus habitantes. Para ellos estos terrenos han sido elemento y materia prima de su trabajo, la no contemplación o deleite estético no hace de ellos paisaje, el paisaje lo hace la mirada.
Ante
el abandono de las minas, éstas quedan huérfanas de emoción, olvidadas, y es
por esto por lo que deseo retratarme en ellas, yo no sería el mismo sin ellas y
ellas sin nosotros no serían.
Para introducirme en el escenario he elegido vestuario blanco, como en el color luz el blanco es la mezcla de todos los colores, en estas fotografías pretendo que recoja las emociones y el esfuerzo de las gentes que dieron lugar a lo que vemos, las minas de Riotinto.
Aunque yo no he estado unido a la mina por un vinculo directo, entiéndase por esto hijo o nieto de mineros, siempre desde la puerta de casa despedíamos a los mineros que pasaban hacia la mina. Y esto se repetía noche tras noche y día tras día, como un pequeño paseo triunfal, algo parecido a las despedidas que Roma les brindaba a sus legiones, formando todo esto parte del paisaje, como el atronador barreno de las dos y treinta de la tarde o el ruido incesante de las grandes máquinas en el cerro. Y es precisamente ahora, cuando ya nada de esto sucede, cuando más busco la mina, paseo por ella y ante el silencio impensable antes, me siento minero, minero de mis propias entrañas, minero de la memoria que fue.
| Paisaje |
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Todos los detalle, visibles de una extensión de campo o tierra, a veces considerados en términos de su interés estético: los suaves colores del paisaje de Cádiz / un desolado paisaje urbano. Un cuadro que representa una zona de campo. Detalles específicos de una situación particular o de una actividad intelectual: el acontecimiento transformó el paisaje político. |
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