Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva
LOS COLORES DE LA MÚSICA
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Así pues,
existen músicos que también son pintores y viceversa. O que son ambas
cosas a la vez y no una más que a otra. También existen pintores cuyo
trabajo está estrechamente relacionado con la música pop. Por no
hablar de otro tipo de conexiones más o menos evidentes. Andy Warhol,
por supuesto, es como en muchos otros aspectos- el gran padrino de esa
tendencia que Basquiat, Schnabel, Scharff y Hirst han cultivado, acercándoles
de una u otra manera al mundo de la música pop, bien realizando
portadas, vídeos, formando parte de grupos e incluso cantando. En el otro lado de la
conexión se encuentran nombres como los de David Bowie, que tiene álbumes
que son como una serie de cuadros expresionistas. Durrutti Column
dibujan tenues acuarelas de música ambiental. Los devaneos de la música
electrónica más líquida bien podrían encontrar una dimensión real
en los cuadros de algunos pintores abstractos y, si se me permite la
comparación, al contemplar algunos cuadros de Lucien Freud uno,
instintivamente, empieza a escuchar en su cabeza algunas canciones de PJ Harvey. Los días felices (y coloristas)
de la nueva ola española, la antesala de la movida, demostraron que aquí,
música pop y pintura estaban más unidos que en Londres o París. Y del
mismo modo que en la Generación del 27 literatura y pintura estuvieron
muy cercanos, ésta tuvo en la música uno de sus mejores vasos
comunicantes durante los años 80. No sería demasiado atrevido asegurar
que gran parte de lo que ocurrió en los albores de la movida no habría
sido lo mismo si previamente no hubiese existido un grupo de artistas plásticos
con ganas de romper con lo establecido. No es casualidad que grupos como
Alaska y los Pegamoides, Las Chinas, Zombis o Radio Futura diesen sus
primeros pasos entre pintores de la talla de Guillermo Pérez-Villalta,
Sigfrido Martín Begué o Costus. Ni que artistas como Fabio de Miguel
(alias McNamara), Manolo Campoamor, Tino Casal, Herminio Molero, Carlos
Berlanga, Manolo García, Javier Furia o Miluca Sanz perteneciesen a
ambos campos artísticos con absoluta legitimidad. La movida
propició, entre otras cosas, esa rica dualidad que hizo que pintores
como Pablo Sycet ejerciesen también como compositores y que músicos
como Víctor Aparicio desarrollaran, paralelamente a su carrera musical,
sus dotes para el dibujo, la pintura y el diseño. También es cierto
que existe toda un serie de creadores no adscritos a ese colectivo que,
dentro de su polifacética actividad, ejercían, ya anteriormente, también
como pintores. Luis Eduardo Aute. Cecilia. Carmen Santonja y Gloria van
Aersen, que juntas dieron vida a Vainica Doble. Una tendencia que ha
continuado creciendo gracias a nombres como los de el ex Duncan Dhu
Diego Vasallo, Carles Congost fotógrafo y factótum de The Congosund-,
la explosiva María Jiménez, Luz o Carlos Ballesteros, Todo ellos
tienen en común una paleta de colores que a veces aplican y mezclan
sobre la tela y otras simplemente espera a esparcirse por el espacio,
proyectándose a través de notas y sonidos. Son aquellos que conocen
los colores de la música y conocen también el secreto de los sonidos
del color.
Texto Rafa Cervera. |
ARTISTAS:
Pedro
Andrea |