Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva
"DORMIDOS
AHOGADOS Y SANTOS"
Por Miguelangel Concepción Santos.
Miguelángel me habla de su obra, está contento con el resultado de esta. Ahora está trabajando en el proyecto Dormidos, Ahogados y Santos que la Diputación de Huelva le ha Becado, pero tiene mas cosas entre manos.
Hablamos
siempre que estamos trabajando de nuestra obra, y de lo que queremos hacer.
Él sigue pintando está produciendo a un gran ritmo, pero le preocupa
tenerlo todo demasiado controlado, porque “eso ya no es tan divertido”. Le
estoy observando desde el estudio de arriba. Ha estirado la tela de lienzo en el
césped y está viendo el resultado de las electrografías, pasa
mucho tiempo delante de su obra.
Hoy
hay una luz preciosa, antes estábamos comentando que hoy (día 13-12-2001)es un
día con una luz especial, porque no hay sombras, está nublado y apenas hay
contrastes, sólo una leve luz que se proyecta desde arriba, al fondo Isla
Cristina no se ve, pero está.
En
su cabeza siempre hay cabida para nuevos proyectos siempre tiene algo en mente,
un cuadro, una fotografía, una instalación, un proyecto, siempre algo que
tarde o temprano verá la luz, y será una buena luz.
Miguelángel
es artista y pintor ante todo y sobre todo, evoluciona junto con su obra y a la
vez que esta. Su habilidad manual y gestual es evidente en todas sus obras,
aunque ahora la deje un poco de lado para demostrar su capacidad sobre todo
creativa, para conocerle basta con acercarse a su obra, porque dentro de esta,
está todo lo que miguelángel es, piensa y vive.
Paseamos
mucho por la playa, estamos esperando el momento en que aparezca la ballena y
nos mire, mientras tanto, seguimos hablando de nuestra obra, Miguelángel ha
cambiado de color, su pintura es más lúdica, se divierte utilizando los azules
que siempre ha visto
a su alrededor, los azules que se abren ahora en su obra, han hecho también que cambien sus cuadros, que sean más libres por ellos mismos, y de “las cajas de pescado” ha pasado a la inmensa libertad de un mar azul que no tiene fin ni horizontes, que abre la mente a todo el que quiere contemplarlo sin prejuicios, solo por amor al arte, este mar esta deseoso de que Miguelángel llegue y deje sobre él todo su arte, porque ya no será el mismo mar de siempre, será el mar de Miguelángel Concepción.

Durante
los meses de abril y mayo mi creatividad parece
desbordada por innumerables ideas y nuevos proyectos; Sin pedirme permiso
mi mente se llena de ideas, cuadros, instalaciones, proyectos, más ideas. Quizás
se deba a que en los meses anteriores, sufro un pequeño bloqueo mental, que por
supuesto, no me preocupa, ya que conozco perfectamente este estado y se que solo
es eso un estado pasajero que precede la cascada creativa que se avecina. Son
tantas las ideas, que necesito muchos momentos de reflexión, largos paseos por
la ciudad o por las playas y como no, interminables conversaciones con amigos
artistas de todo tipo y con rocío, acompañados siempre de frescas cervezas que
en esta época es de agradecer.
Por
supuesto no todas las ideas son buenas o no lo son aún. En la selección de
estas me baso en mi intuición, cierta coherencia con mi trayectoria artística
y la viabilidad de esta. Es en este
momento cuando muchas ideas se ahogan en el olvido y otras quedan dormidas en algún
lugar del cerebro, uniéndose a otras que llevan ahí algún tiempo, pero sin
molestar, no precisan la mas mínima manifestación. Pero he aquí la gran
sorpresa, esos proyectos o ideas no duermen, están creciendo silenciosamente,
interaccionando con otras y alimentándose del trabajo que se desarrolla fuera,
y es en septiembre y octubre cuando casi por arte de magia reaparece renovada,
crecida, terminada, solo tengo que interpretarla, ordenarlo todo y ejecutarlo.
Durante una de mis estancias en Madrid, dedique varios días a estudiar a
Rubens, quería encontrar el milagro de tanta sensualidad y erotismo, de la
voluptuosidad de las tres gracias que junto con el maravilloso culo de la
venus del espejo de Don Diego me ayudaron en mi adolescencia en mis
tareas masturbatorias, bajo la atenta mirada del retrato de Juan Parejo, cuyo
cuadrito había colgado mi madre en mi casa, junto a otras diminutas
reproducciones de la fragua de Vulcano y el triunfo de Baco. (Por
cierto, al no disponer de más planos, tuve
que robarle el plano del museo a un turista francés en un descuido, la dirección
del Prado ignoraba esos detalles.).
Meses después, cuando estaba pasando mi adoración por Tapies, Beuys y
Castro Crespo y redescubriendo a
Duchamp y poco después a Jasper Johns. Reaparece la voluptuosidad de Rubens
inesperada y gratamente. En estos momentos en mi obra se está produciendo una
mutación, después de meses trabajando en varias esculturas e instalaciones,
obras objetuales que miran con cierto recelo la actitud matérica de los
cuadros, me siento demasiado vinculado con la materia, los cuadros comienzan a
ahogarme.
Rubems
está llamando.
A
medida que la materia desaparece, el color /que había utilizado en las
esculturas y objetos) se manifiesta cada vez más.
Quizás
la materia es demasiado absorbente, se implica por si misma en la obra y obliga
al autor a prestarle exceso de atención. Necesitaba acercarme al Pop, huir de
la materia espiritual, crear algo más sensual y superficial ala vez. A la par
se produce un curioso cambio conceptual en el fluido temático. El agua salada
daba paso al agua dulce y clorada de las piscinas, el oxido de hierro y ocres
amarillos a azules turquesas y cobaltos. El gesto manual va desapareciendo en
pro de la fotografía, la fotocopia y las estampaciones digitales. La capacidad
manual produce en ciertos momentos un desajuste incompatible con un mayor
desarrollo conceptual, es importante llegar a un preciso equilibrio técnico-conceptual.
En
estos días trabajaba en el estudio de San Primitivo en Sevilla, el taller y la
casa donde pasamos varios y
productivos años y en el que nos quedaba tan solo unos meses. Allí
desarrollaba varias obras, ya que,
a veces, trabajo en varias
disciplinas a la vez. Algunas
fotografías de desnudos que después utilizaría en distintas series, una de
ellas sería en los dormidos. También trabajaba en unas estampaciones
fotográficas de unas esculturas de medusas que había realizado con resina de poliéster
transparente y tubos de gomas translucidos rellenos de agua coloreada y cuya
terminación eran finas jeringuillas de insulina, que parecían empujar el líquido
hacia la umbrela de la medusa. Con estas esculturas realizo ocaso y resurrección de la medusa fuente
una instalación con varias esculturas y 200 dibujos pequeños de
tiburones.
El
concepto de camuflaje y mimetismo que después desarrollaría en dormidos,
ahogados y santos va apareciendo y afianzándose en la obra.
En
los dormidos comienzo a desarrollar la primera parte del proyecto,
digitalizo fotografías y las estampo en diferentes telas estampadas de diseño
industrial, las figuras semitransparentes se
mimetizan con la tela y en algunos cuadros apenas si se perciben las
figuras. Investigo el efecto de diferentes barnices sobre superficies y su
interrelación, quiero desarrollar un tipo de imagen subliminal o semi
invisible, aplico formas con barniz brillante sobre superficies mates o
viceversa. Estas imágenes son transparentes y solo posibles de ver desde los ángulos
en los que brillan.
Viajamos
al litoral, en la costa de Isla Cristina y parte de algarve portugues, sobre
todo en la Isla de Tavira, trabajo en
una serie de fotografías que titulo El milagro de Bas Jan Ader, muy
relacionados con los ahogados, en los que utilizo las fotografías
anteriores digitalizadas y ampliadas, las disperso por la orilla de Atlántico y
vuelvo a fotografiarlas. Un proceso creativo que
utilizo
en otras obras dedicadas a mis grandes maestros del arte contemporáneo, como la
obra Good morning mister Jasper Jonhs en la que las mismas figuras se
amontonan dormidos sobre una autentica bandera americana.
Bas
Jan Ader fue un artista holandés que fue a California en 1964. Desarrollaba un
ambicioso proyecto que acabó con el. En busca de lo milagroso era una
obra desarrollada en tres partes. En una de ellas el artista partía de las
costas californianas hacia Holanda en un pequeño barco de tres metros y medio.
A finales de primavera de 1973 partió de Cabo Cod y nunca más se supo de el.
Al año siguiente un pescador español encontró el barco. Cuando su mujer Mary
Sue llegó a España no quedaba ningún resto de la documentación, solamente
pudo conseguir las gafas de sol del malogrado marinero. En este momento de 2001
aparecen decenas de cadáveres en el litoral gaditano. Personas que partieron de
una costa a otra buscando algo que nunca encontraron, o quizás como el capitán
Achab lo encontraron y se fueron con ello.
En
los ahogados he preferido situar la acción en el área social urbana,
cerca del trabajo, en la propia piscina comunitaria. Utilizo la piscina como metáfora
de Cripta urbana, donde el hombre se sumerge y olvida todos los problemas, se
ahoga e incluso se camufla. En esta serie trabajo con fotografías que
digitalizo y que fotocopio en papel vegetal, que luego monto sobre tela y
bastidor.
En
los ahogados he creado dos vertientes bien diferenciadas: una actitud
agobiante que sería los ahogados en si y otra lúdica que he titulado (otra vez
recurro a mis maestros ) nadando con David Hockney en la que las figuras,
desnudas en su mayoría, nadan alegremente en una piscina. Estas son electrografías
sobre tela que después he terminado con pigmentos disueltos en agua y
posteriormente fijados con látex. Todos los tamaños de las dos series o
semiseries son exactamente iguales de tal manera que instalados en la pared formarían
un enorme friso formado por teselas de piscinas. El espectador forma parte de
ella, de tal manera, que se convertiría en un ahogado más. El
espectador se ahoga en una piscina de ahogados.
También
trabajo en una serie de electro grabados que realizo en la piscina del estudio
de Isla Cristina. Las mismas figuras con las que había trabajado en los
dormidos, aparecen ahora hundiéndose en el agua dulce. Los cuerpos desnudos
de hombres y mujeres que antes dormitaban camuflados entre flores y formas
decorativas, propias de edredones y
mantas, se hunden en el fondo azul turquesa de las teselas. Cuerpos de papel que
se amontonan en el fondo, creando una extraña desproporción entre el espacio y
el cuerpo.
El
hombre se duerme, mantiene una actitud pasiva, un alto grado de desinterés.
La identidad o la originalidad no interesa, y así crea su propia cripta, donde
ocultarse y mimetizarse. El ser humano se ahoga en su propia falta de creación,
construye su piscina y se sumerge, nada y juega. Pero ala vez sentimos la auto presión
y necesitamos crear algo que nos
ayude, que nos saque de la piscina emocional, necesitamos crear nuestros propios
santos, nuestros dioses. Quizás, a estas alturas, sobre comentar que una de las
actitudes más destructivas de nuestra sociedad es la religión en cualquiera de
sus manifestaciones. La religión relega al hombre a un segundo plano en favor
de la idea mística. El misticismo o simplemente la religiosidad crea una red de
camuflaje un lugar de mimetismo cerrado donde incluso la ropa está condicionada
por el tipo de religión, una forma de identidad aborregada muy poco productiva
y muy diferenciadoras. Los
santos aparecieron como colofón de la idea de dormidos y ahogados.
Partiendo de su formato, muy
vertical, espiritual; realizo una serie de santos acuáticos. Los santos
aparecen desde abajo desde el azul más intenso y observa al bañista.
Tanto los bañistas como los santos-as, aparecen desnudos. Quizás la dureza del planteamiento inicial se ha dulcificado y Rubens y el erotismo se manifiestan más importantes. Ahora cuando observo el conjunto de la obra, me doy cuenta del enorme potencial erótico y sensual. Cuerpos de amigos y amigas e incluso el mío propio, desnudos, dormidos, nadando en piscinas, formas voluptuosas y bellas, que me hacen creer que Rubens nunca me abandonó, siempre estuvo ahí a veces como ideas dormidas otras ahogadas y al final santas.