Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva
|
|
La
primera vez que viajé en avión lo hice rumbo a Milán, y estaba tan
visiblemente acojonado que una azafata se dirigió a nosotros: Perdón,
el capitán les invita a la cabina para que puedan disfrutar del viaje. Allí
fuimos, y aterricé en Malpensa desde tribuna, como suelen hacerlo los
reyes y los famosos. Iba acompañado de Maribel, mi mujer, y de "mi
otro". Para más morbo nos tocó la última fila, así que, cuando
despegó en Barajas el airbus de Iberia, se me caían las filas de
asientos encima. Durante los siguientes viajes, "mi otro" y yo seguíamos igual de asustados, pero menos, ya que en la maleta llevábamos un libro de Kavafis, que nos acompañó a muchos lugares. Al principio lo leía, pero con el tiempo, ni lo abría. Pero me acompañaba. Más adelante decidí echar en el bolso de mano un pequeño cuaderno, que sacaba a hurtadillas mientras esperaba el embarque, y empecé a dibujar tímidamente en las salas de espera y durante los vuelos. Sin darme cuenta había cambiado de amuleto. Y como en la mayoría de los lugares a los que viajaba se hablaba en inglés, y en el avión siempre me hablaban en inglés, y otra de lo mismo en los aeropuertos, a ese cuaderno lo llame "Flying Drawing". |
Al
cabo de un tiempo, "mi otro" se apoderó del cuaderno, y de los lápices,
y comenzó a utilizar un tamaño mucho mayor, lápices acuarelados, pinceles, y
hasta papeles sueltos para acuarela. Y el equipaje de pintor aumentó de tamaño
y de peso, en la misma proporción en la que aumentó la distancia de los
viajes. Al poco, "mi otro" no se contentó con dibujar lo que venía
dibujando, es decir las esperas y los viajes, y decidió salir a las calles de
las ciudades de destino, las más de las veces al anochecer, dibujando en las
cafeterías, en los restaurantes, bajo la lluvia y la nieve, en las calles a la
luz de la luna y de las farolas, en los hoteles, en las noches de insomnio, en
los pubs y en los cabarets. Así hasta completar seis cuadernos que contienen más
de 300 dibujos.
Para
la exposición en Tercer Espacio, según consejo de José Luis Bernal, todos
estos dibujos se han agrupado en diferentes áreas temáticas, que facilitan la
mirada y la comparación de distintos tratamientos de un mismo tema, realizados
en diferentes situaciones y estados de animo. Salvo los dibujos producidos
durante las vacaciones, todos los demás giran en torno a diferentes apartados
fundamentales: la espera, el viaje, la noche, el tiempo, la lluvia, el tren, el
avión, los hoteles, el mar.
Remirando
los cuadernos para seleccionar los dibujos de esta exposición, recordé aquel
atardecer de Noviembre en que anduve con Mohammed por lo más profundo de la
Medina de Casablanca, por las callejuelas que hay alrededor del cementerio de
los Israelitas, y en donde las mujeres del callejón me proporcionaron te y
banqueta para poder dibujar tranquilo en un rincón, y en pago de ello retraté
a una de ellas. Pronto se hizo de noche, como cuando las parejas se perdían
entre los elevados cipreses de la lorquiana Huerta de San Vicente, en Granada, días
antes de sentarme en el asiento de al lado de los novios napolitanos que
viajaban enzarzados y somnolientos desde Paris a Papeete con escala en Los Ángeles,
en donde me baje yo. Ellos siguieron el vuelo hacia Las Marquesas, quizás
ignorantes de que allí vivió Gauguin, cuyos cuadernos de viaje había admirado
en Paris un mes atrás, en el Grand Palais, junto a Paco Soto. Solo unas horas
después me detuve, ya anochecido, en "Le Canon de la Nation" para
dibujar sus sillas amarillas vangoghianas, que me recordaron a la terraza frente
al mar del bar de Sa Tuna, la noche antes de dibujar por segunda vez el valle de
Ullastret, desde Can Pau, en la colina de Llaviá, en el Baix Empordá.
En
otro viaje volví a frecuentar con Mohammed la Puerta Nueva de la Medina de
Casablanca, aquella noche en la que mientras dibujaba, vi como la policía se
llevó presos a 11 fumadores de hachís en el bar de la "Coca Cola",
el bar que tiene parabólica. Allí volví meses más tarde, ya sin mi guía, un
sábado lluvioso, para dibujar mientras la gente se agolpaba frente al televisor
ante un partido de fútbol, minutos antes de llegar a la cita en el Hyatt Hotel,
que está en la plaza Mohammed V. El mismo hotel que hay en Anaheim, justo al
lado del primer Disney, el californiano, donde una noche de junio recordé,
sentado en una de sus rotondas de cipreses, los paisajes románticos de Arnold
Bocklin, a la luz de la luna, la misma que iluminaba el Hotel Panorama que se veía
desde nuestro apartamento en L'Estartit, en Girona, cuando Isabel tenía dos años.
Otro
Mohammed distinto fue quien me acompañó en el Khalili cairota la noche en la
que fumé una shisha en el bar "Naguib Mahfouz", mientras dibujaba a
un cliente de ojos azules saltones, con trazo decidido a lo Matisse. EL mismo
trazo que utilice en el aeropuerto de Los Ángeles para dibujar a un policía
gordo, la noche del embarque hacia Paris, en la que me encontré de sopetón con
la nave, que aparecía de forma inesperada detrás de los cristales de la sala
de espera, como un gigantesco pez.
Aunque
la noche de vuelta de Cairo fue dura, al día siguiente puede dibujar el hall
del Teatre Nacional de Catalunya, de Bofill, en Barcelona, mientras me acordé
del edificio que en Chicago tiene este arquitecto, próximo a la Michigan Avenue,
la misma avenida en la que se encuentra el Congress Hotel. Las habitaciones
traseras dan al Loop y ala Sears Tower, y las delanteras al Art Institute, en
donde me deslumbró un Tintoretto, que me trasladó a Milán, en donde otro
Tintoretto rivalizaba con Piero de la Francesca. Aquella visión impulsó el
viaje en tren de cuatro horas, junto a Paco, hasta Arezzo, para maravillarme
ante el gran fresco de Piero, preámbulo del de Mantenga, en la "Camera
degli Sposi" del Palazzo Ducale de Mantova.
Fue
en Costa Rica en donde una tormenta tropical empapó el papel, y solo necesité
pasar suavemente sobre él los lápices "Gran D'Ache", los mismos que
mojaba en Casablanca en el agua estancada en los pliegues de las sillas de plástico
de uno de los baretos de la Porte Neuf. En Vilnius, mientras se ponía el sol,
con el paraguas en una mano, y los lápices en otra, aguanté el chaparrón
hasta que la tormenta obligó a refugiarme, corriendo, en un bar próximo al
"Green Bridge", con sus estatuas del realismo socialista, para ordenar
los mojados lapiceros. En la danesa Aarhus, apoyado en un árbol y sentado en la
hierba, aguanté la nevada que también cubrió el papel, antes de refugiarme en
el restaurante "gene", que tiene un bello mural, copia de un Tamara de
Lempika, mientras de mis dedos helados salían chispas eléctricas al contacto
con el agua caliente. Llovía cuando llegué a Washington y cogí el
trasbordador que me llevó ala terminal desde donde embarqué para Chicago, en
cuya ciudad dibuje, una noche, bajo la lluvia, la Handcock Tower. La misma
lluvia pero más helada fue mi cómplice en el dibujo que hice en el Kremlin,
ayudado por el agua encharcada de las calles.
Eduardo
Arroyo estaba sentado en el aeropuerto de Düsseldorf cuando le dibuje a
escondidas. Él, de espaldas. Yo, de pie. Luego, hablamos de pintura, y
amablemente me dedicó su retrato, que era mi dibujo. En otros aeropuertos he
pintado a turistas en tránsito, a recién casados antes de coger el avión
"de los novios" que les llevaría a Santo Domingo, a inválidos en
sillas de ruedas, a ejecutivos de trajes arrugados a punto de coger el puente aéreo,
a bellas mujeres, a turcos, mauritanos, ingleses, franceses, polacos,
americanos, parisinos, rusos. Siempre esperando. Siempre a punto de montar en el
avión que les llevaría a su destino.
Siempre
en contradicción con mi "otro" de todas las ciudades recogidas en
estos cuadernos, él se queda con Chicago, con sus edificios, sus museos, y su
vida nocturna, pero yo me quedo con Moscú cubierta de blanco, dibujándola bajo
la nieve, la lluvia y el frío, en papeles improvisados, junto al río Moskva
helado, y en la plaza Roja, antes de retirarme al hotel Ukraina. En ese histórico
y fotogénico hotel, ya amaneciendo, tras su pesada puerta giratoria, surgió
Anna, en un rodaje nocturno"', como en otra época habían surgido otras
Anna, como la Karenina, esperando bajo la nieve en una estación de tren. Moscú
es una paradoja, me dijo Vladimir mientras escuchábamos en un local moderno y
completamente vacío, como un grupo de música roquera joven, rebelde e
ilusionado, se desgañitaba con veracidad con las canciones de los Creedence de
los 70. Mientras oiamos "Proud Mary", uno de mis acompañantes rusos,
de 25 años, solicitó al cigarrero que le prendiera un habano "Romeo y
Julieta". Al salir del local, pude observar, bajo la nieve, uno de los
muchos murales realistas que pueblan la ciudad, cuyas luces nocturnas quieren
rivalizar con las Vegas.
Como
otras muchas veces, me asomé a la ventanilla del avión, y en esta ocasión vi
unas alas plateadas sobre un cielo gris plomizo, que duró un segundo. El mismo
tiempo que disfruté de la puesta de sol naranja viniendo de Barcelona, el cielo
blanco yendo a Cairo, los paisajes nevados de Terranova, el río Caronne a su
paso por Burdeos, el Grand Canyon, las negras montañas de Utah o el paisaje
amarillo de tierra baldía a la llegada a Casablanca. Mientras tanto, en el
interior del avión, la gente dormía, como solo se duerme en los aviones,
siempre dormidos y siempre despiertos, esperando, mientras las parejas de novios
se funden en abrazos, antes de que una azafata te sirva el desayuno, justo a una
hora de tu destino.
Marzo 2.004
|
Enrique Gallego Serón de Nágrima (Soria). 1949 |
|||
| EXPOSICIONES REALIZADAS | |||
| Individuales | |||
|
1981 - "Entre Roma y El Retiro". Sala Previa. Madrid (Pinturas). 1987 - Galería Egam. Madrid (Esculturas). 1997 - "Rescoldo". Sala Previa. Madrid (Pinturas). 2004 - "El Viajante". Tercer Espacio. Madrid (Dibujos y pinturas) |
|||
| Colectivas | |||
|
1975 - IV Certamen Nacional Universitario de Artes Plásticas. Madrid. 1978 - Sala Previa. Madrid. 1979 - Sala Previa. Madrid. 1984 - II Premio de Pintura. Diputación Provincial de Sevilla. 1985 - Talleres de Arte Actual. Círculo de Bellas Artes. Madrid. 1985 - Talleres de Arte Actual. Museo de Arte Provincial. Victoria. 2001 - XVII Premio de Pintura L'Oreal. Conde Duque. Madrid. |
|||
| De Grupo | |||
|
1976 - Casa de Cultura. Valdepeñas (Ciudad Real) (con Roberto Egar, Micky Andes y Julián Pinillos). 1985 - "De la Academia a la pintura". Sala Previa. Madrid (Con Felicidad Moreno, Amilcar Posada y Miguel Mansanet). 1986 - ARCO'86. Madrid. "En la tinta plana" Esculturas (Con Gerardo Rueda y Francisco Soto Mesa). 1989 - ARCO'89. Madrid. Esculturas. (Con Amilcar Posada y Ramón Bilbao) |
|||
|
|||
| OTRAS ACTIVIDADES | |||
|
1985 - Participación en el Taller impartido por Eduardo Arroyo. Círculo de Bellas Artes. Madrid. 1987 - Cartel y Portada del programa de las fiestas del Barrio del Pilar (Madrid). 2001 - Publicación de dibujo en The Asahi Shimbun (Japón). |
|||
| BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA | |||
Otros:
|
|||