Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva  

Retrato de una ciudad CÓRDOBA:

A pesar de todo lo que se ha hablado de Córdoba y lo apreciada que es en el mundo entero, no deja de sorprendernos cuando se conoce su pasado. Quizá no todos sepan que en el s. XI se enorgullecía de ser la mayor capital europea y la más culta. En ella convivieron en perfecta armonía judíos, musulmanes y cristianos; fue cuna de filósofos, científicos, artistas y sabios y allí se forjaron pilares del saber de los que aún hoy no conocemos su procedencia.

 

Los años y la Reconquista pasaron y aunque los cordobeses, por aquel entonces, no acogieron con agrado lo que consideraron el desmantelamiento de una gran cultura, han sabido, sin embargo, conservar esa atmósfera artística y cultural que todavía alberga una importante cuna de artistas. No en vano se dice que cada cordobés lleva un alma de filósofo dentro.

 

La tendencia actual en el arte fotográfico (artes visuales como nos gusta llamarlo ahora) podría parecer carente de interés por lo cotidiano y sencillo de sus imágenes pero, como se ha dicho últimamente en diferentes foros de fotografía, de esta forma el artista obliga al espectador a detenerse más en las diferencias y contenidos de cada obra y a pasar a un segundo plano la contemplación, no siempre placentera, de ésta.

 

Esto no quiere decir que la fotografía esté carente de emociones, todo lo contrario. En muchos casos este tipo de trabajos nos obliga a introducirnos en los sentimientos que más se comprometen con la vida y la sociedad y, al mismo tiempo los autores se plantean muchas preguntas de las que no nos piden respuestas sino otras tantas preguntas más.

 

En este proyecto ocho fotógrafos invitados por la Fundación Provincial de Artes Plásticas "Rafael Botí" nos muestran e interpretan a su manera la Córdoba de hoy: una ciudad que no es más que el resultado de las Córdobas de todos los tiempos y de las culturas y vivencias de nuestros antepasados mezcladas con la vida actual.

 

Cada fotógrafo ha visto esta ciudad de una manera diferente pero, una peculiaridad que se repite en muchos de ellos (tanto en los que viven en la ciudad como los que no) es la ausencia de gente, como si Córdoba estuviera vacía. Las fotografías que se ven en esta exposición son muy limpias, ¿quizás frías? ¿incluso distantes? ¿o la ausencia de personas nos dice más de ellas que si estuvieran allí? Es posible que al no retratarlas nos obliguen a pensar en la ausencia /presencia o en la injusticia de retratar solamente los ciudadanos de hoy; cuando han sido tantas las culturas que han pasado por Córdoba, quedarnos con la actual sería sesgar la esencia de esta ciudad.

 

Tenemos el trabajo de ocho grandes artistas que durante un tiempo han estado retratando esta ciudad. Tres de ellos vinieron de fuera de Córdoba (Madrid, Argentina/Barcelona y Valencia), cuatro son ciudadanos de Córdoba y una cordobesa afincada en Madrid. Con todos ellos tuvimos un encuentro durante una semana muy enriquecedora en el que los fotógrafos lugareños mostraron Córdoba a los de fuera e intercambiaron intereses, conocimientos y gustos artísticos. Durante el día, nos ayudaron a ver la ciudad desde dentro y, en sus noches, realizamos tertulias en las que se discutió de arte, se analizaron los diferentes estilos de la fotografía y se forjó un ambiente muy creativo y de conexión entre todos, formando así un grupo muy compacto.

 

Este tipo de trabajo es un gran reto para los artistas a los que se les invita a reflejar todo su arte y estilo sobre un tema impuesto: la ciudad de Córdoba que tanto tiene que mostrar y ellos no dudaron en convertir el reto en experiencia y mostrarnos un trabajo impecable. 


   Humberto Rivas  , argentino afincado en Barcelona, Premio Nacional de Fotografía Española en el año 1997. Nos muestra una ciudad sobria, serena, vacía, y nos invita a mirar tras los muros de la historia los vestigios de las diferentes culturas en su arquitectura y la evolución de ésta a través de la mano del hombre, desde sus muros más antiguos que reflejan historias vividas durante siglos, hasta los edificios más actuales.

 

Humberto Rivas.

Córdoba.

Clorobromuro de plata virado al selenio. 40x50 cm.

Manuel Muñoz.

Persecuciones escapatorias.

Fotografía color en papel Kodak endura ultra, siliconada con metacrilato sobre chapa de aluminio. 80x80 cm.

 

  Manuel Muñoz  , artista cordobés, representado en diferentes exposiciones colectivas de arte y colecciones tanto privadas como públicas, nos presenta una Córdoba más literaria, cercana a la interpretación que hace Pío Baroja en la Feria de los discretos, donde quiere mostrarnos una ciudad que avanza pero que en realidad se duerme en su pasado esplendoroso. Este autor se entretiene en los límites aéreos ‑las almenas, los campanarios, las torretas‑, nos eleva hacia el cielo espectacular de las noches cordobesas y nos entrega una ciudad con un aire entre decadente y de cambio, de tradición y rebeldía, una ciudad idealista y romántica pero con un guiño de cinismo y amoralidad. 

 

A nuestra llamada acudieron también   María Bleda y José María Rosa (Bleda y Rosa)  , dos fotógrafos que trabajan juntos desde sus comienzos y que actualmente son una referencia obligada en todos los foros, exposiciones y manifestaciones artísticas donde la fotografía sea la protagonista. Este caso no podía ser menos, sobre todo teniendo en cuenta que su obra se inspira en los asentamientos de diferentes culturas y las acciones sobre algunas ciudades: la huella, las marcas que se solapan unas a otras contándonos la historia de sociedades allí presentes a pesar del paso del tiempo. No podían faltar y no nos han defraudado. Su trabajo inquietante y nada ligero nos descubre, en esta ocasión, las diversas culturas cordobesas a través de las excavaciones de antiguas construcciones, una búsqueda de los tiempos pasados confrontados con los actuales.

 

Bleda y Rosa.

Villa Romana.

Fotografía Lambda color siliconada con metacrilato sobre chapa de aluminio. 70x80 cm.

Concha Adán.

Localización 2.

Fotografía color en papel Kodak endura ultra, siliconada con metacrilato sobre chapa de aluminio. 100x81 cm.

 

La presencia de   Concha Adán  , artista cordobesa de nacimiento y madrileña de adopción, aporta un interesante punto de vista. Teniendo en cuenta que ya no vive en Córdoba, su retrato de la ciudad ha sido más onírico, idílico, una particular ensoñación de su ciudad natal. Sus localizaciones son etéreas, con un exponente fuerte de romanticismo. Podemos ver una urbe de nuevo solitaria, con lluvia ‑algo no muy frecuente en Córdoba‑ como si Concha intentara reinventarse la ciudad, esta vez ya a su antojo, con espacios encallados en un lugar de su memoria pero renovados en la distancia.

  

  Tete Álvarez   es un fotógrafo que me ha impresionado con su trabajo, tanto en su obra anterior como en el resultado de Córdoba: retrato de una ciudad. En esta exposición nos muestra una ciudad que rebasa sus límites geográficos continuamente: se apodera del extrarradio, rompe las murallas imaginarias y construye tras ellas, conquistando terrenos ajenos a la ciudad. Él cuenta que busca apartarse de la Córdoba singular, aquella que, por sus edificios, sus calles y su cruce de culturas le hace ser única. Persigue realizar una ciudad genérica. En mi opinión va mucho más allá. Es cierto que nos muestra una forma de vida actual globalizada, pero teniendo siempre presente esa absurda y milenaria necesidad del hombre por conquistar nuevos territorios. 

 

Teté Álvarez.

Confines X.

Fotografía color en papel Kodak endura ultra, siliconada con metacrilato sobre chapa de aluminio. 110x128 cm.

Pablo Genovés.

Retrato de una ciudad V.

Fotografía en color con tratamiento digital. 93x122 cm.

 

  Pablo Genovés  , fotógrafo madrileño, hace una mixtura entre fotografía y pintura con lenguaje digital. De su reflexión ha surgido un foto‑collage digital con muchas de las imágenes que ha recogido de Córdoba, obteniendo así la versión de una ciudad imaginaria. Pablo Genovés nos presenta una única ciudad con las diferentes visiones que él ha experimentado en estos días de recorrido continuo. Con estos collages construye la ciudad. Parte de objetos, atrapa espacios, rincones, arquitecturas, historia, sociedad, huellas y todo lo mezcla como en una batidora. El resultado es una Córdoba completamente personal en la que podemos ver retratados todos los lugares fundamentales de la ciudad y su iconos.

  

  Juan Vacas   es el único fotógrafo que retrata a los habitantes de Córdoba. Personas a las que la vida ha ido grabando en su piel la huella de la ciudad, esa ciudad a la que pertenecen y que les pertenece. Es gratificante encontrar en la exposición no sólo el retrato de la ciudad sino los rostros de sus ciudadanos, plasmados con el estilo peculiar de Juan. Retratos que nos invitan a adentrarnos en el retratado, a quienes sitúa en diferentes planos y les otorga un valor estético singular.

 

Juan Manuel Vacas.

Rafael Lozano.

Clorobromuro de plata virado al selenio. 90x70 cm.

Rafael Carmona.

Mezquita 1.

Fotografía color en papel Kodak endura ultra, siliconada con metacrilato sobre chapa de aluminio. 120x42 cm.

 

  Rafael Carmona   bucea en el interior de la ciudad y nos muestra una Córdoba oscura, intimista y sesgada. Con calma, pero no sin inquietud, se pueden observar estas imágenes que nos cuentan el paso de las personas por la ciudad como fantasmas, espíritus que nos rodean y sentimos cerca pero que no se dejan ver. Carmona, sobre todo, nos hace sentir. Más que la imagen, lo que importa son las vibraciones que nos transmite sobre la ciudad. Vibraciones como las que sentimos cuando visitamos la mezquita o cualquier otro rincón de Córdoba.  


Córdoba, un lugar al que los grandes acontecimientos históricos y los pequeños y cotidianos han llenado de vida, de historias y de recuerdos. De presencias y de ausencias. 

 

En estos momentos en los que la fotografía es aceptada en el mundo del arte como una disciplina más, Córdoba se pone de su lado e inicia una colección personalizada. Una colección que intentará, con el paso del tiempo, ser referencia de una época y un momento. En esta ocasión, los fotógrafos invitados han sido todos españoles pero en un futuro se podrá contar con artistas de otros países que aportarán una nueva visión de esta ciudad anfitriona de tantas civilizaciones. Tampoco descartamos el salir de la ciudad y acercarnos a su comarca para crear el mapa fotográfico de esta tierra tan magnífica y rica.

  Ésta ha sido una experiencia que se repetirá en el tiempo pues Córdoba da mucho de sí y, dependiendo de los artistas invitados, nos encontraremos una Córdoba distinta con múltiples huellas, todas tan interesantes como estas primeras.

 

 Poco a poco, la Fundación Provincial de Artes Plásticas "Rafael Botí" y todos los cordobeses tendrán entre su patrimonio una nueva pieza de valor; el legado personalizado de fotografías realizadas por grandes artistas.

 

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